Marvin Gonzalez always has something to say.
Marvin Gonzalez always has something to say.

Es una tarde cรกlida de otoรฑo, como pocas. Entre el Wine Bar y el Se7en en West Street Market, un montรณn de gente de todas las edades se ha congregado. Mientras unos firman la lista, otros le susurran al aire, agitando las manos, repasando su poesรญa.

La noche se deja caer, los murmullos crecen y la sala comienza a tomar temperatura. Todos juntos, los poetas y el pรบblico, estรกn despidiรฉndose del que fue el escenario de Spoken Views durante los รบltimos aรฑos. Pan Pantoja, uno de los precursores, estรก sentado al frente. Vestido de riguroso negro, las piernas cruzadas y el mentรณn reposando sobre su mano, observa el movimiento, atento. Entre la multitud, se ve pasear un sombrero cowboy blanco. Se trata de Marvin Gonzales, quien reparte fliers del รบltimo proyecto del grupo: el novedoso evento bilingรผe El Puente.

Uno a uno, los chicos y chicas comienzan a recitar. Los nuevos leen un poco nerviosos, tiritan gargantas y papeles, pero el pรบblico los escucha con interรฉs y anima con sus aplausos. Es el turno de Pantoja, quien en dos o tres versos explota la energรญa hasta el รบltimo rincรณn del salรณn. No ocupa mรกs que dos metros para moverse, pero se siente, ยกsรญ que se siente! Antes de que la noche llegue a su fin, es el turno de Gonzales, quien como un antiguo juglar medieval se enrolla entre el pรบblico, provocando, hipnotizรกndolos en un movimiento circular. La jornada ha terminado. Tres horas de arte dieron paso a las cervezas e intercambios de nรบmeros telefรณnicos y sitios web entre los poetas nuevos y los viejos.

Al otro dรญa entrevistamos a Gonzales, quien participa desde el 2007 en las sesiones de Spoken Views. Es hijo de padres mejicanos y aunque creciรณ educado en el sistema americano, nunca dejรณ de lado el espaรฑol. Se le ve llegar a la entrevista con una sonrisa amplia, temple discreto y el pantalรณn arremangado en la pierna derecha, como buen ciclista. Se sienta en la mesa y se queda en silencio hasta que llega su cappuccino gigante. Barbรณn, de ojos marrones detrรกs de lentes redondos y gorrita bohemia, explica pausadamente que el ritmo estรก en todos lados, que siempre hay una mรฉtrica.

โ€œCuando la gente habla, aunque no lo pretenden, siguen un ritmo. Si pones atenciรณn a la mesa de atrรกsโ€ฆ hay un ritmo. Se nota mejor cuando son amigos o conocidos, porque cuando te encuentras por primera vez con alguien, el ritmo de la conversaciรณn no viene natural.โ€

Marvin cree en su escritura y en la de los demรกs, ya sea en inglรฉs o espaรฑol, โ€œpara mรญ el espaรฑol suena mejor que el inglรฉs por el sonido, es mรกs romรกnticoโ€.

Recuerda cuando se encontrรณ por primera vez con un panfleto de Spoken Views, โ€œno lo pensรฉ, fui a ver y me gustรณ. Despuรฉs formรฉ amistad y me quedรฉ.โ€

Basta tener curiosidad y atreverse, eso es lo que buscan hoy los chicos de Spoken Views: servir de puente para unir a la comunidad hispano y angloparlante en Reno.

โ€œYo creo que hay muchos latinos que escriben y no lo muestran porque no conocen la comunidad,โ€ asegura Gonzalez.

No se tiene que ser un profesional para probar. En las sesiones hay un micrรณfono abierto para que la gente se suba con su papel a leer, sin obligaciones, sรณlo con las ganas de expresar.

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